Hace siete semanas, cuando dejamos atrás las cosas del pasado, los Pistons tenían sentimiento encontrados mientras la gran pelota al fin caía. La última década fue muy, muy satisfactoria para la franquicia, ¿pero qué podrán hacer ahora para repetirla?
Los Pistons cumplen los requisitos para ser el equipo de la década...en el Este. Miremos lo que han hecho desde el año 2000 hasta ahora. Ganaron un campeonato. Jugaron seis veces las finales de la Conferencia Este. Ganaron más de 50 partidos en siete temporadas. Larry Brown se detuvo por dar un pequeño mordisco. Los boletos para asistir al Palace eran duros de encontrar. Diferente a lo que sucedía con la economía local, el baloncesto florecía, lo cual probaba que no todo se tambaleaba rumbo al desastre en Detriot.
"Hombre, el tiempo vuela rápido", dijo Rip Hamilton, quien estuvo durante todo este tiempo con los Pistons.
La década comenzó cuando los Pistons desistieron en alargar el contrato de Grant Hill y en un intercambio con los Magic obtuvieron a alguien llamado Ben Wallace. La gente pensaba que se había vuelto locos cuando hicieron eso. Y la década terminó con los Pistons pagando 90 millones por Ben Gordon y Charlie Villanueva. Por esto también la gente piensa que están locos.
Lo que los Pistons y sus seguidores quieren saber es si Gordon y Charlie V. ayudarán a estimular a que la franquicia vuelva a ser saludable o, por el contrario, si se asoma un largo periodo de estancamiento. Los Pistons están tratando de resolver eso mientras mezclan su nueva sangre con la vieja y lidian con un entrenador novato. Una extraña poción que, ahora mismo, puede ir en cualquier dirección.
Un pálpito me dice que el gerente general de Detroit, Joe Dumars, gastó el dinero del equipo en la dirección equivocada. Mientras el resto de la liga decidió ahorrar y esperar a la buena generación de jugadores que serán agentes libres en el 2010, Dumars dio 55 millones por un sexto hombre y 35 millones por un estrafalario delantero con un juego fuera de lo convencional. Ninguno tiene el talento suficiente para cambiarle la cara a un equipo, es decir, ellos no son LeBron James o Dwyane Wade, los jugadores que podrían cambiar la historia de una franquicia cuando sean agentes libres en julio próximo.
Bien, los Pistons están recibiendo dividendos inmediatos a su inversión. Nada grande, pero lo suficiente. Gordon y Villanueva están jugando muchos minutos debido a las lesiones de Hamilton y Tayshaun Prince, lo cual están aprovechando al máximo. Están jugando, quizás, el mejor baloncesto de sus carreras. Villanueva tuvo grandes partidos contra Charlotte (30 puntos) y Orlando (28) y promedia aproximadamente 17 puntos y seis rebotes. Aparte de acertar apenas 1 de 16 lanzamientos el sábado pasado en Dallas, Gordon se ha visto cómodo en rol de anotador, promediando 22 puntos.
"Ellos han entrado y han hecho todo lo que les hemos pedido", dijo Hamilton, "y más".
Probablemente ninguno sea titular cuando todos los jugares estén saludables, pero ese no es el punto. Cuando más importe, Prince, Gordon, Hamilton y Villanueva estarán en la cancha, quizás junto a Wallace. Una cosa sobre este último. No es el mismo Ben Wallace que estuvo en el equipo campeón, pero tampoco es el Ben Wallace de los Bulls y los Cavs. No le están pagando demás y no está decepcionando a nadie. Acá está en su crepúsculo, está saludable y "de regreso a casa", según Hamilton, y finalmente volvió a hacer lo que mejor sabe: atrapar rebotes (más de nueve por partido) y ayudar en defensa (casi dos tapones por partido)
"Ha sido una grata sorpresa", afirmó John Kuester, quien cumple su primera campaña como entrenador. "No solamente ha estado disponible para jugar una gran cantidad de minutos, sino que también, gracias a su pasión por el juego, ha sido un líder ejemplar".
Si los Pistons no alcanzan la postemporada, muy posiblemente será por un par de defectos. No hay un verdadero guardia armador, al menos uno de gran calidad; eventualmente Will Bynum podría reemplazar a Rodney Stuckey. Y tampoco hay un verdadero guardia pequeño, la cual hiere a los Pistons en algunos enfrentamientos defensivos.
Por eso, para quienes aún recuerdan a los Pistons de principios de la década, el Palace lucirá...diferente. Apenas tres cuartos del estadio están llenos la mayoría de las noches. El equipo ya no acaricia las rachas de seis triunfos consecutivos. Claramente, los Pistons están en un proceso de transición, atascados en medio del paquete en el Este.
"Solíamos hacer cosas que los demás equipos jamás habían visto anteriormente", destacó Hamilton. "Los deteníamos y nos anotaban menos de 70 puntos en algunos partidos. Los vencíamos por 30 puntos. Llegábamos a los partidos sabiendo que los rivales llegaban con sus maletas listas".
Luego la moral de equipo de los Pistons se fue oscureciendo. Wallace pedía más dinero del que ofrecía el equipo. Brown se fue enfadado. Dumars eligió a Darko Milicic (en lugar de Wade, Chris Bosh o Carmelo Anthony). Luego el experimento de Allen Iverson resultó en un gran fallo, lo cual le costó a los Pistons la partida de su verdadero líder, Chauncey Billups. Todo eso forzó a que Dumars gastara dinero de inmediato.
Lo pudieron usar en una súper estrella, pero no estaban lo suficientemente confiados en obtener a LeBron o Wade el próximo verano. Ahora, ellos podrían utilizar un intercambio. Con la abundancia de pedido por guardias, Hamilton podría servir de carnada y, si los Pistons pueden obtener a un delantero pequeño a cambio, un trueque pude ser factible. O también pueden intercambiar a Prince, quien beneficiaría a un equipo contendiente en los playoffs.
De una u otra manera, los Pistons están preparados para hacer un cambio brusco con respecto a la temporada pasada. Pelearán por uno de los últimos cupos de los playoffs, y luego confían en que Dumars pueda conseguir algo interesante el próximo verano para empezar una nueva era.
"Es un nuevo capítulo", afirmó Hamilton. "Tomará un tiempo en llegar a donde queremos. Pero confío en nuestras oportunidades".
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